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ERTE, ¿QUÉ ES?, ¿CÓMO ME AFECTA?

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ERTE, ¿QUÉ ES?, ¿CÓMO ME AFECTA?

Sin duda es un tema que está en boca de todos en esta situación que estamos viviendo, sobre todo en boca de las empresas, y en la mente de los trabajadores, inseguros a la espera de si tal medida les afecta.

Un Expediente de Regulación Temporal de Empleo es una decisión empresarial, condicionada siempre a la aprobación de la Autoridad Laboral, consistente en el despido TEMPORAL de parte de su plantilla, existiendo otra modalidad consistente en la concreción de una reducción de jornada. La diferencia con en bien conocido en nuestro país ERE, es la temporalidad del ERTE, que se adopta con la perspectiva de una fecha de fin del mismo, suponiendo un suspenso por un tiempo determinado en la relación laboral entre empresa y trabajador, NO UN DESPIDO DEFINITIVO. El hecho de que no se extinga la relación laboral es vital ya que implica que no se cobra indemnización, pero tampoco se pierde antigüedad.

El ERTE se encuentra regulado en el artículo 47 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, en el que se establecen diferentes situaciones en las que se puede amparar el empresario para cursar tal solicitud. Estas son, por razón de causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. En la situación que estamos viviendo, en aplicación del apartado tercero del citado artículo, se plantea la solicitud por causa de fuerza mayor, para los casos en los que la causa directa de pérdida de actividad sea consecuencia del Covid-19, y en principio, únicamente para las actividades que menciona el decreto de estado de alarma. El resto de las empresas podrán acogerse a las otras tres causas habituales, siempre teniendo en cuenta que la causa que se alegue debe demostrarse.

El ERTE implica que no acudirán los trabajadores a trabajar y no percibirán por lo tanto su salario, pero en sustitución de ello se genera el derecho a percibir la prestación por desempleo. Los afectados por el ERTE por causa de fuerza mayor, podrán cobrar la prestación por desempleo independientemente de lo que hayan cotizado, es decir, aunque no tengan los 360 días cotizados que se vienen exigiendo.  Como nota muy importante, apuntar que los periodos de paro consumidos durante el ERTE no se tendrán en cuenta en ningún caso para el reconocimiento de futuras prestaciones de desempleo, es decir, no se consume el paro que tenga el trabajador acumulado.

Por norma general durante la suspensión se mantiene la obligación de la empresa de cotizar por contingencias comunes, mientras que la cuota del trabajador la ingresa el servicio estatal público de empleo. En este caso, y para los ERTES por fuerza mayor, el Gobierno ha decidido exonerar a las empresas de su parte y asumir todo el coste en las empresas con menos de 50 trabajadores y exoneración del 75% si superan esa cifra de trabajadores.

Una vez finaliza la situación de ERTE (que es prorrogable) el empleador tiene la obligación de reincorporar a los trabajadores, y debe ser en las mismas condiciones en las que estuvieran con anterioridad a su aplicación.

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