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¿Qué son las capitulaciones matrimoniales?

Capitulaciones matrimoniales

Las capitulaciones matrimoniales son un documento que regula el régimen económico del matrimonio, que ambos cónyuges han de acordar libremente.

 

¿Para qué sirven?

Cada Comunidad Autónoma establece, por defecto, un régimen económico para el matrimonio, en el caso de Galicia, hablamos del régimen de gananciales.

Si lo que deseamos es que nuestro régimen económico matrimonial sea diferente al que nos viene impuesto por Ley, es cuando echamos mano de este sencillo instrumento, las capitulaciones matrimoniales.

En el caso de nuestra Comunidad Autónoma es un recurso muy jugoso, y efectivamente muy utilizado para proteger el patrimonio de las partes cuando uno de los cónyuges, o ambos, son empresarios.

 

¿Cómo se hacen?

A diferencia de lo que mucha gente suele pensar, se trata de un trámite muy sencillo. Se realizan ante notario y se recogen en un documento público, la escritura, que ha de ser inscrita en el registro civil.

 

¿Cuándo se hacen?

Otra de sus grandes ventajas es que se puede hacer en cualquier momento.

De hacerse antes del matrimonio, el régimen económico elegido entrará en vigor tras la boda.

Una vez casados, el régimen seleccionado por los cónyuges tendrá vigencia desde el mismo momento de su firma.

 

Si quieres más información, no dudes en consultarnos.

Los contratos de arrendamiento y la obligación de fianza

arrendamiento

La Ley de Arrendamientos Urbanos establece como obligatoria la constitución de una fianza, tanto en los casos de arrendamientos de vivienda como en los de uso distinto de vivienda, y está pensada para cubrir en cierto modo, los posibles impagos o desperfectos en los inmuebles arrendados.

 

¿Cuál es el importe de la fianza?

En el caso de arrendamiento de vivienda, si el plazo estipulado del alquiler es de un año o más, la fianza a depositar es el equivalente a una mensualidad de renta. En el caso de arrendamiento distinto de vivienda, la fianza a depositar es el equivalente a dos mensualidades de renta.

Si el período de alquiler es menor a un año, entonces la señal deberá equivaler a la parte proporcional.

 

¿Qué debemos hacer con el dinero de la fianza?

Aunque la mayoría de los arrendadores y arrendatarios aún desconocen esta obligación, el arrendador tiene el deber de depositar esta fianza en el Instituto Galego de Vivenda e Solo, dependiente de la Xunta de Galicia.

 

¿Quién tiene la obligación de depositar la fianza?

Todos los dueños de viviendas y locales que sean alquilados están obligados a depositar el importe de la fianza en el Instituto Galego da Vivenda e Solo. Si no lo hace el propietario lo puede hacer el inquilino por iniciativa propia, entregándole después el justificante del depósito al arrendador.

Como cualquier otro imperativo legal, el desconocimiento del mismo, no nos excusa de su cumplimiento, y de no hacerlo es posible que seamos sancionados por ello.

 

¿Cómo podemos hacer este trámite?

Es un trámite muy sencillo que se puede hacer por internet, en su mayoría. En la página del IGVS se expide un impreso con el que se acude a una oficina de ‘’Abanca’’ a realizar el ingreso de la fianza. Unos días después, en la misma página, se puede imprimir un resguardo para el arrendador y otro para el arrendatario de que la fianza se ha realizado con éxito.

 

¿De cuánto tiempo se dispone para hacer el depósito en la Xunta?

El plazo máximo es de un mes desde que se cierra el acuerdo de alquiler.

No renovación de los seguros

Seguros

Existe una creencia muy extendida de que cuando no queremos renovar un seguro, basta con devolver el seguro y esta ya es la forma de darlo de baja. Nada más lejos de la realidad, en este caso puede la compañía reclamarnos judicialmente el pago de la cantidad, puesto que, se la debemos, por no haber comunicado debidamente la NO RENOVACIÓN.

Hemos de saber que por Ley, tenemos la obligación de PREAVISAR a la Compañía Aseguradora de nuestra voluntad de no renovar. Todo esto lo encontramos regulado por el Artículo 22 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, que ha sido recientemente modificada.

Hasta el pasado día 1 de Enero de 2.016 esta Ley nos obligaba a comunicar a la Compañía Aseguradora nuestra voluntad con un mínimo de dos meses de antelación, siendo también el mismo plazo del que disponía la compañía para preavisar al Asegurado de su voluntad de no prorrogar el contrato de seguro.

Desde el 1 de Enero de 2.016 el plazo mínimo de preaviso por parte del Asegurado se reduce a UN MES, siendo de todos modos de dos meses en caso de que sea la compañía la interesada en no renovar el contrato de seguro